El libro de Sara

Me pregunto a qué edad deja uno de disfrutar de sus pensamientos. Sé que eso ocurre, porque las personas no callan nunca. No pueden escuchar sus pensamientos, porque siempre están hablando, o mirando la televisión, y lo primero que hacen cuando se suben al coche es poner la radio. Parece como si no les gustara estar a solas. Siempre quieren estar con otra gente. Quieren ir a una reunión, al cine, a un baile o a ver un partido. En cambio a mí me gustaría cubrirlo todo con un manto de silencio, al menos un ratito, para prestar atención a mis pensamientos. Me pregunto si es posible estar despierta sin que me bombardee el ruido de otras personas.

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