Hermanos

Estoy segura que todos tenemos un hermano o hermana (excepto hijos únicos). Si eres la pequeña seguro que estás acostumbrada a oír: Te encontramos en el contenedor de basura.
Y si eres el grande… ¿cómo te gustaba molestar a tu hermana, eh?

Pues bien, yo tengo un hermano mayor. Sólo uno (y menos mal). Me hacía las cosas típicas que les hacen los hermanos mayores a los pequeños. Yo no era ninguna santa, pero resulta que aunque él se portara mal… ¡me caía bronca a mi!

Este post va a ser un remember un poco sentimental. Una historia personal aunque igual algunos podáis sentiros identificados… Espero no aburriros!
Recuerdo que, cuando yo era muy chiquitita, mi “tete” (que así es como lo llamo desde que tengo memoria) no quería pasar mucho tiempo conmigo. Y yo pasaba mucho tiempo, “molestándole”, en su habitación.

Recuerdo que me cogía y me llevaba a mi habitación para que jugara allí, sola. Y yo volvía a su habitación. Se enfadaba conmigo pero al final acababa cediendo un lado de su cama para que yo me quedara allí.

Luego crecimos y nos peleábamos siempre. La hora de comer era un suplicio. No quería llevarme con él a ninguna parte. Ni al parque. Por suerte, aquella época pasó rápido…
Cuando acabó, empezamos a llevarnos bien, a hablar. Teníamos discusiones pero ya no llegaban al nivel de la época anterior.
Después de un tiempo, cada noche iba a su habitación a verle jugar al ordenador y le contaba todas mis historias, las cosas que me habían pasado durante el día… Él me escuchaba. Nunca he sido de tener muchos amigos. Y en aquella dura época me quedé muy sola. Pero ahí estaba él: mi hermano. Siempre tenía alguna palabra o un abrazo reconfortante.

Y entonces empecé a fijarme en las cosas que él hacía. Me puse a estudiar porque él me inspiró a hacerlo. Intento ser cada día un poco mejor y pensar las cosas antes de decirlas, por él. Intento dialogar con personas que no quieren hacerlo.
Soy bastante asocial pero cuando estoy con mi hermano todo es diferente. Me siento bien y tranquila. Sé que me quiere y que estará siempre a mi lado. No por obligación, sino porque realmente quiere estarlo.

Hace un año y medio que se fue a vivir con la que ahora es su mujer. Y al principio fue muy duro. No podía imaginarme un día sin él en casa. Ocupando la ducha y entrando en mi habitación cuando se estaba arreglando para ir a trabajar o donde fuera.
¿Y si yo llegaba a casa con historias que contar? Pasaba horas en silencio, en mi “nueva” habitación (la que había sido la suya).

Me encanta que sea feliz, que tenga su vida. Me gusta saber que aunque no estemos en la misma casa me quiere igual o más!

Para mi, es el mejor “hermamigo” que se puede tener.
Y estoy muy muy muy muy orgullosa de él. De todas las cosas que ha conseguido, de las que sigue consiguiendo y de lo que conseguirá.

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Él sabe como hacerme feliz.
Gracias hermano por parar muchas de las piedras que me lanzaban. Gracias por tus abrazos y tus “ven, dame un besito”. Por tu apoyo infinito. Eres MUY importante para mi.
Te quiero!

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