Feliz en mi piel

¿Cuántas veces os ha pasado que al ir a comprar ropa no encontráis vuestra talla?
A mi me pasa constantemente. Nunca está mi talla. Al principio me daba tanta rabia… le decía a mi madre: estoy tan gorda que no hay talla para mi!
Aunque ni de lejos uso una talla difícil de encontrar pero si que tengo las caderas muy anchas.
Y muchas (muchas) veces salía llorando del centro comercial porque no había podido comprar nada o casi nada.
Ahora ya tengo asumido (¡Gracias mamá!) que si no está mi talla es porque alguien la ha comprado, gente normal. Con el tiempo he conseguido sentirme bien y feliz en mi piel.

Solía compararme con las chicas más delgadas y eso sólo hacía que me sintiera peor. “Me gustaría tener el pecho de Laura” o “Podría tener menos caderas, como Lidia”.
No sé como podía aguantar mi propio machaque día tras día. Acaso era menos que ellas por no tener un cuerpo “perfecto”? Pero llega un día en que todo eso te da igual, te miras al espejo y dices “pues tampoco estoy tan mal”. Pero lo DICES, no lo piensas. Al decirlo en voz alta se convierte en real.
¿Cómo podía pensar que ellas eran perfectas? ¿No lo soy yo?

Igual que yo las envidiaba, ellas podían envidiarme a mí. Que les gustara mi sonrisa o la forma de mirar. Incluso la manera de ver y vivir la vida. No todos los complejos y comparaciones tienen que ser físicas. Aunque normalmente es lo que más nos preocupa y lo que nos hace sentir peor. Pero has de aprender a quererte tal como eres.
Puedes cambiarY si quieres… ¡HAZLO!

No te van a querer menos porque uses una 46 (o más, o menos). Y si alguien no te quiere por ese motivo es que no merece tener una persona tan maravillosa como tú a su lado. Queda poca gente que sea tan superficial como para llegar a ese extremo.

Todos tenemos complejos. Mi consejo es:
· Escribirlos (Sí, hacerlos reales y permanentes).
· Darles solución (Si es lo que quieres. Igual al escribirlo te das cuenta de que no es tan importante).
· Y/o sobrevivir con ellos.

Haciendo esto, eliminarás tus complejos y te darás cuenta de que nadie es menos que nadie. De que, independientemente de tu tamaño, lo más importante es lo que le puedas aportar emocionalmente y/o intelectualmente a alguien.

Hakuna matata!

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Un comentario en “Feliz en mi piel

  1. Yolanda dijo:

    No importa la talla que tengas, lo más importante es saber qué talla es la tuya y saber llevarla. Es la mejor manera de ser feliz y si eres feliz, puedes hacer feliz a los demás. Eres estupenda. Hakuna matata!

    Me gusta

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